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10 pasos infalibles para convertirte en Jack el del Farol

Tu oportunidad para ser la sensación de la Noche de Brujas

Por , Guía de About.com

¿Para qué andar cargando pesadamente por allí un pesado Jack o' Lantern si tú mismo puedes convertirte en uno? Aquí repasamos con humor el origen y la historia del ícono más famoso de Halloween para que lo sepas todo sobre una de las tradiciones más entrañables y a la vez sombrías de la fiesta que por una noche une al mundo de los muertos con el de los vivos. Pero si luego la gente huye de ti como de la peste, no digas que no te lo advertimos. 

1. Un sonoro y oscuro nombre

Foto: Toby Ord

En primer lugar, deberías escoger un nombre escocés o irlandés (es decir, celta), pero como no hay nada más innovador que la tradición, te recomendamos que te apegues al sonoro y aplomado apelativo de Jack. Luego, no estaría nada mal que te ganes la reputación de ser un inigualable tacaño: contrae deudas con tus amigos y no las pagues, jamás invites a una ronda, cada vez que requieran dinero de ti, aunque lo rueguen, niégate. No descanses hasta que te hayas ganado muy merecidamente el mote de Jack el Tacaño, o lo que es lo mismo en inglés, Stingy Jack. Seguramente tu mal corazón ya habrá llamado la atención de un personaje muy notorio del mundo de las tinieblas. Y con razón, claro.  

2. La técnica de la envidia

Foto:Holger Thölking

No te molestes en buscar la forma de entrar en contacto con el Diablo; si bien existen muchos métodos (no es este artículo el mejor sitio para discutirlos), él se encargará de abordarte no bien tus hazañas malvadas hayan llegado a sus oídos. Es que el Diablo, bien decimos, posee todos los defectos y ninguna virtud: entre todas esas fallas se encuentra la envidia. No tolerará que se diga que existe en el universo una persona tan mala o peor que él (ya ves los peligros que entraña el asegurar que alguien es más malo que el Diablo). Querrá comprobar por sí mismo que las habladurías sobre ti tienen una pizca de verdad. No te aconsejamos defraudarlo. 

3. Una ronda para Satanás

Foto: P.S.Burton

No confíes: el Diablo jamás se te aparecerá como un macho cabrío de grandes cuernos y cola de cerdo. En su lugar, verás a un hombre normal, quizás algo sombrío, invitándote a beber y a desahogar tus penas y tus frustraciones con él. Con eso pretenderá ahondar en la verdadera naturaleza de tu alma. No ahorres nada; cuéntale de tus actos de avaricia, de mezquindad, y de cómo te alegras al ver la desesperación de tus vecinos mientras tú nadas en tu mal habida abundancia. Bebe, pero permanece con la cabeza despejada. El Diablo no sufre los ardores del vino, por lo que deberás controlar tu ingesta. Ya que te conocen como Jack el Tacaño, repite una y otra vez que no tienes dinero y haz que pague él todo el alcohol que consuman. 

4. El último deseo

Foto: jdforrester

Tras un par de horas de charla, el Diablo habrá tenido suficiente: eres tan malvado que no tendrá más remedio que llevarte con él por dos razones. La primera de ellas es que no le quedará otra opción que hacer que pagues por tantos pecados en el Infierno. La segunda, que seguramente le habrás infundido algo de temor por la competencia desleal que estás llevando a cabo. Cuando te anuncie su intención, hazle saber que como último deseo, quieres beber una copa más. El Diablo no puede negarse; como es él quien lleva adelante los castigos, es el verdugo de las almas, y todo verdugo debe ceder ante una última petición. Para entonces ya te habrás asegurado que el Diablo no tiene dinero para pagar. Es aquí donde comienza tu truco. 

5. El truco de la cruz

Foto: Pvasiliadis

Tú eras famoso por no pagar tus deudas, pero el Diablo, si quiere reclamar para sí las almas que le corresponden, está obligado a abonar las suyas. Cuando descubra que no tiene con qué pagar, se enfurecerá, y ése será el momento de hacer una sugerencia: ya que sus poderes son tan inmensos... ¿por qué no convertirse en una moneda de alto valor con la que pagar lo consumido y salir de allí para adentrarse en sus dominios? No lo dudes, el Diablo estará de acuerdo, jamás ha podido resistir la tentación de demostrar sus habilidades brujeriles. Una vez que se haya convertido en moneda, tómalo y póntelo en el bolsillo. Pero antes (este detalle es fundamental), asegúrate de llevar en él un crucifijo. Al entrar en contacto con el símbolo de la cruz, el Diablo se tornará manso e impotente como un corderillo. Ahora sí puedes decir que eres más malo que el Diablo

6. La manzana del Diablo

Foto: killiondude

Piénsalo bien... ¿de qué te sirve pasearte por allí con el Diablo como tu prisionero en el bolsillo? Debes buscarle alguna utilidad. Pues bien, pacta con él. El Diablo es un mentiroso y un perjuro, pero no puede desconocer sus pactos. Ofrécele la libertad a cambio de que te deje en paz por un cierto período; no menos de un año. Aceptará. Una vez libre, prosigue con tus maldades, mezquindades y malandanzas, pero recuerda que en el plazo pactado el Diablo regresará con loca furia a cobrarse su deuda. Para ese momento, deberás estar esperándolo junto a un árbol de manzanas en cuya copa quede una sola de esas frutas. Y fingirás que te has roto una pierna. Ya te diremos por qué.  

7. Más astuto que Satanás

Foto: Dmitry Rozhkov

Con iracunda puntualidad, el Diablo hará su aparición al cabo de un año allí donde estés. Si has sido astuto, te hallarás junto a un árbol de manzanas en cuya copa habrá sólo una. Recuerda que tienes derecho a una última voluntad. Escogerás la de disfrutar tu última comida sobre la tierra: una manzana. Dado que te has roto una pierna, no puedes trepar al árbol en su busca. Así que le rogarás el Diablo que lo haga por ti. Este accederá impaciente, no tiene otro objetivo que vengarse de ti y arrastrarte a los Infiernos. Una vez que el Diablo se halle en la copa del árbol, tallarás una cruz en el tronco con un cuchillo, una sierra, cualquier cosa. Lo has atrapado otra vez. No es nada fácil engañar dos veces al Diablo, pero tú lo has hecho. Con la ayuda de nuestros consejos, claro. 

8. Un precio para los demonios

Foto: Grotte

Es tu oportunidad de subir el precio de la libertad del Diablo: ahora le pedirás que se marche para siempre de tu vida, y que, una vez que hayas muerto, no tenga derecho a llevarte al Infierno. La dignidad del señor de las tinieblas no vale nada mientras esté ridículamente atrapado en la copa de un árbol. Maldiciendo, aceptará el trato. Ya eres libre de las acechanzas del Diablo, de su castigo de ultratumba y tu reputación como persona plena de iniquidad es más grande que nunca. Pero recuerda, aún no eres Jack o' Lantern

9. Así paga el Diablo

Foto: Magnus Manske

Has llegado al final de tu vida. Eres la persona más mala, tramposa y despreciable de la región, y has derrotado en dos oportunidades al Diablo, nada mal para un mortal. Una vez que tu alma se ha liberado de tu cuerpo y dejas atrás tu existencia terrenal, te diriges al Cielo para gozar en él de un buen descanso. Imposible: allí te informan que el peso de tus pecados es demasiado y que debes dirigirte al Infierno. Allí, el Diablo no está contento de verte: te recuerda el pacto, y por lo tanto no puede admitirte allí. Lo más que puede hacer por ti es entregarte un nabo hueco en cuyo interior arde un carbón, para que en tu eterno vagar por entre los reinos del Cielo y del Infierno, sin poder recalar nunca en ningún lugar, esa pálida luz alumbre el camino de los muertos.

10. Jack el del Farol

Foto: Stardust

Han pasado algunos siglos y tu leyenda a llegado a los Estados Unidos, donde las calabazas crecen con mayor facilidad y su interior es más grande para alojar un carbón o una vela, y su exterior más apropiado para tallar una máscara que demuestre tu pena y tu frustración. Ahora ya eres Jack o'Lantern, Jack el del Farol. Así paga el Diablo. ¡No digas que no te lo advertimos!

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