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Fantasmas de los Césares (primera parte)

El vagar de los espíritus de los hombres más poderosos de la Historia.

Por , Guía de About.com

Existe en Italia en general y en Roma en particular una leyenda no demasiado conocida que puede equipararse, sin temor a error, a la maldición de los faraones y sus indestructibles momias: la de los fantasmas de los Césares, emperadores todopoderosos que gobernaron a uno de los imperios más asombrosos que el mundo ha conocido por siglos. la leyenda asegura que quien se convierta en César gozará por un tiempo de la suma del poder, pero que las desgracias comenzarán pronto a acumularse y el final será generalmente trágico. El espíritu del emperador quedará condenado a vagar por el bajo astral por largo tiempo, hasta que (según dicen quienes han hurgado en la posibilidad de la existencia de esta leyenda) la grandeza de Roma sea restaurada o bien sus asuntos pendientes en esta parte del plano de la existencia se resuelvan. Ignoramos qué sucederá primero.

1. Julio César (100 a.C. - 44 a.C. )

Foto: DionysosProteus

Si bien no es considerado en sentido estricto un emperador, ya que el Senado romano jamás reconoció su autoridad como tal, Julio César reunió en su persona la suma del poder público y acabó en la práctica con la estructura de la República romana. La leyenda del fantasma de los emperadores inicia con él, ya que habría sido relatada al gran dramaturgo William Shakespeare por el ocultista, astrólogo y alquimista John Dee, consultor de la reina Isabel I de Inglaterra. Shakespeare era depositario de los secretos comunicados por Dee, el cual le habría confiado la aparición del espíritu de Julio César a Marco Junio Bruto, uno de los cabecillas de la conspiración que acabó con la vida del jefe romano, escena que Shakespeare volcó en una de sus inmortales tragedias.

2. Augusto (63 a.C. - 14 d.C.)

Foto: Rosemania

La leyenda afirma que Augusto no falleció de muerte natural, sino a causa de ingerir unos higos envenenados por Livia Drusila (también conocida como Julia Augusta), su tercera esposa y madre del futuro emperador Tiberio, a quien temía que Augusto reemplazase como el favorito para sucederlo. Agusto murió en Nola, una ciudad del sur de Italia, en la región de Campania , a donde había marchado a visitar la tumba de su padre. El fantasma de Augusto puede verse en ocasiones vagando por entre las ruinas del viejo anfiteatro y del templo erigido en su honor.

3. Tiberio (42 a.C.-37 d.C.)

Foto: Steerpike

Tiberio fue el primer emperador del que se tejieron historias siniestras, azuzadas por su exilio voluntario en la isla de Capri, luego de haber dejado en manos de favoritos la administración de las funciones cotidianas. Deseoso de heredarlo rápidamente, el futuro emperador Calígula no dudó en hacerlo asfixiar en su vejez bajo un montón de ropajes, antes que esperar su muerte por causas naturales. El espíritu de Tiberio puede ser visto vagando por entre las ruinas del palacio romano de la Villa Jovis (la villa de Júpiter) en la solitaria isla de Capri.

4. Calígula (12 - 41 d.C.)

Foto: Louis le Grand

De este emperador se han contado las leyendas más inverosímiles y ha sido objeto del escarnio de los historiadores, comenzando por Suetonio, desde la Antigüedad hasta nuestros días. El comienzo de su reinado fue marcado por el asesinato de su predecesor, Tiberio, tras lo cual se entregó a las más alocadas prodigalidades y desvaríos. Harta de sus excesos, la Guardia Pretoriana lo asesinó en el criptopórtico (un pasaje secreto subterráneo) de uno de los palacios del Palatino, luego de una función de teatro. Tal es el lugar al que su alma ha quedado encadenada hasta el día de hoy.

5. Claudio (10 a.C. - 54 d.C.)

Foto: Luis García

Claudio disfrutó de uno de las menos espectaculares ascensos al trono de entre todos los emperadores: testigo del asesinato de Calígula, se ocultó tras un cortinado para no ser muerto por los conspiradores, pero fue descubierto por el grupo que deseaba vengar la muerte del emperador, quien lo nombró su sucesor como método para mantener la estabilidad política del Imperio. El reinado de Claudio estuvo plagado por intrigas familiares y calamidades personales: su tercera esposa, Mesalina, dedicada a las artes mágicas y la magia negra, fue ejecutada por tramar una conspiración contra él. Su cuarta y última esposa, Agripina la Menor, lo envenenó finalmente durante un banquete para entronizar a su propio hijo e hijastro de Claudio, Nerón. Claudio vaga como fantasma por las calles de Roma, en donde encontró su fin de manera tan indigna. Los esperamos en la segunda parte.

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