La palabra jinx designa en inglés tanto a la persona que es objeto de una maldición debido a la cual sufre una serie de percances menores (o mayúsculos), como a aquélla que involuntariamente causa infortunios a sus prójimos (similar a la voz italiana jettatore). Consultados acerca del origen de una palabra que suena algo extraña a oídos británicos, el Oxford Dictionary of Etymology revela que el término es de raíz grecolatina, que solía referirse a un pájaro de anatomía muy peculiar, llamado wryneck en inglés y tuercecuellos en español, cuya designación griega y latina era iynx, y que a mediados del siglo XVII derivó en el inglés jyng, más tarde jynx y finalmente nuestro peligroso amigo jinx, causante de desastres módicos y merecedor de espontánea soledad. El Online Etymology Dictionary confirma completamente el párrafo anterior.
¿Cuál era la razón por la que un inofensivo pajarillo se hallaba, en el culto mundo de griegos y romanos, relacionado con la superstición y la mala suerte? A ojos antiguos, al parecer, el tuercecuellos, en razón de poder girar su cabeza 180°, presentaba un aspecto inquietante, de allí su relación con la desgracia y hasta la maldición. Michael Quinion confirma en un artículo la predisposición del mundo clásico a utilizar a esta ave en ceremonias de adivinación, y quizás de brujería.
¿Es ésta la última palabra en esta larga sucesión de términos con los que explicar los nombres de la mala suerte? Quizás no, ya que existe una criatura, indistintamente representada como un enano burlón, un buitre, un perro, una serpiente, y hasta como los vientos, que arroja, según se vea, más luz o más oscuridad sobre el asunto: el genio, voz que en árabe ha de pronunciarse jinn o djinn, muy similar a jynx o jinx. Las palabras genius en inglés y genio en español derivan de estos vocablos, y denotan divinidades tutelares que asisten a las personas que poseen un talento singular. El jinn o djinn, según la tradición semítica, desde Babilonia hasta los desiertos saudíes, puede comportarse como un ser benévolo y benefactor, pero asimismo irascible, caprichoso, cruel y hasta propagador de enfermedades, pestilencias y mala fortuna a través de conjuros.

