Prosiguiendo con nuestro recorrido por las vastas leyendas del Japón, tal como sucediera en la primera entrega , completamos el número de criaturas monstruosas y misteriosas, en algunos casos espantosamente agresivas, en otros ligeramente inofensivas, siempre asombrosas, que recorren los territorios del país ubicado al oriente del mundo.
1. Futakuchi onna
Literalmente, la mujer de las dos bocas. En apariencia, una persona normal, quizás algo demasiado delgada, de hábitos frugales. Nada hace sospechar que detrás de su cabello, en la zona de la nuca, anida una segunda boca a la que debe alimentar en total sigilo, y la cual posee un apetito voraz. La segunda boca es depositaria de una personalidad totalmente ajena a la de la mujer, que suele ser callada y austera: demanda grandes cantidades de comida y es capaz de protestar agriamente e incluso de proferir obscenidades si no es saciada en forma completa. Si bien hay reportes de mujeres que padecen vergonzosamente esta situación, en otros casos parecen llevarse muy bien con su huésped, a la que alimentan con sumo placer. Hay quienes afirman que la Futakuchi onna pertenece a una especie similar de monstruo (yokai, en lengua japonesa) que la Kuchisake onna.
2. Yama uba
La así llamada bruja de la montaña. No debe confundírsela con la Yuki onna en regiones del norte del Japón, cubiertas de nieve en invierno, ya que el hábitat de esta criatura es la profundidad de los bosques. Se la reconoce por su aspecto extremadamente desprolijo, incluso andrajoso, y sus cabellos enredados y pegajosos, acerca de los cuales algunos afirman que puede trocar en serpientes. La Yama uba atrae a sus víctimas de maneras diversas: a veces se hace pasar por una bella mujer, otras por una guía par viajeros extraviados. Una vez que ha ganado la confianza de los infortunados, la Yama uba los hace caer en un profundo sueño, del que no despiertan jamás, ya que su intención es devorar a los deprevenidos.
3. Jorogumo
La araña duende. Similar a la Kumo onna, pero a diferencia de ésta, sus hábitos son más bien rurales y no hay reportes que aseveren que ha sido hallada alguna vez en ciudades, como sucede con su homóloga urbana. La Jorogumo puede presentarse como una mujer de enorme belleza, pero su objetivo es atrapar a los viajeros en su tela de seda, la que va envolviendo a las víctimas sin que se den éstas cuenta, o bien durante las horas de descanso.
4. Kitsune
La zorra. Si bien no es propiedad exclusiva del género femenino el convertirse en este animal (lo cual la asemeja a las metamorfosis comunes en leyendas sudamericanas ), se trata en una inmensa mayoría de casos de mujeres que se convierten en zorras para dedicarse a diversas correrías. No son consideradas criaturas exclusivamente malignas. En ocasiones se divierten gastando bromas pesadas a caminantes y viajeros, pero también pueden ser de gran ayuda en situaciones desesperadas o de peligro. Una característica particular, que distingue a las Kitsune de las zorras comunes, es la posibilidad de poseer varias colas: a mayor número de colas, más poderosa la magia y la experiencia de estos seres como criaturas fantásticas.
5. Rokurokubi
Seres extraordinariamente misteriosos, los Rokurokubi poseen la capacidad de estirar su cuello por varios metros y así espiar detrás de las esquinas o en las ventanas de los pisos altos. Nada los distingue de seres humanos comunes y corrientes si no deciden hacer uso de esta habilidad, pero algunos de ellos, debido a la necesidad extra de sangre que el estiramiento les produce, poseen hábitos vampíricos





