En raras ocasiones ocurre que una criatura monstruosa se acerca lo suficiente a la mano del hombre como para lograr su confianza y convertirse en su mascota. Como veremos en este artículo, la historia puede tener un final feliz, pero pasajero. ¿Puede una bestia olvidar su naturaleza terrorífica y avenirse a la mansedumbre? Éste es uno de esos raros casos.

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