Nada como una recorrida por suelo japonés para comprobar que casi no tiene rival en lo que concierne al avistamiento o la sospecha de la existencia de criaturas que forman la fauna de la leyenda. Especialmente cuando nos referimos a peligrosas mujeres que transitan un camino de venganza por haber sido, del alguna manera espantosa, sometidas a abusos y humillaciones (incluso la muerte) y que regresan del más allá buscando el desquite.
No existen en el Japón uno o dos sino docenas de ejemplos de lo que ha sido llamado la mujer vengadora. En algunos casos, sus características dejan de ser antropomórficas para acercas a las bestias (la mujer oso o kuma onna) o a fenómenos de la naturaleza ( la mujer de nieve o yuki onna). En todo caso, su compañía es siempre peligrosa y el viajero se encuentra en toda ocasión en una situación mortal.

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