Quizás uno de los últimos lugares del mundo en donde esperarías disfrutar de una celebración de Halloween es en la isla de Santa Elena (Saint Helena en inglés), un territorio británico de ultramar ubicado en la vastedad del Atlántico Sur. Santa Elena debe su fama, más que a la recientes festividades fantasmagóricas, a que entre 1815 y 1821 sirvió de prisión para el derrotado emperador francés Napoleón Bonaparte. Buena porción de los ingresos de Santa Elena proviene del turismo dedicado a los lugares relacionados con Napoleón, pero una reciente prosperidad ha hecho de la isla un lugar festivo en donde es posible hallar calabazas talladas a mano y diversión a raudales para las algo más de seis mil quinientas almas que alberga, a más de mil doscientas millas del territorio habitado más cercano.
Según el periódico The Saint Helena Independent, varios son los lugares en donde encontrar distracción un 31 de Octubre al comenzar la noche: el Godfather's Rock Club ofrece un menú especial de Halloween, mientras que el Pub Paradise adapta su atardecer al estilo familiar con una competencia de disfraces y una ronda de trick or treating (truco o dulce) organizada en el lugar. El Oasis se inclina por una cerveza helada y competencias de pool, mientras que el Donnyz festeja con baile hasta el amanecer en medio de ambientación alusiva. Tal vez el sitio más destacado sea el Groovie Friday's, en donde puede admirarse un murciélago gigatesco, tomar parte en concursos de disfraces con premios en efectivo y observar juegos de luces y rayos láser. Un lugar más, si bien algo alejado de la tierra firme y los destinos tradicionales, en donde pasar tu Noche de Brujas.

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